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Archive for 22 febrero 2010

Santa Envidia

Santa Envidia

La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir enormemente a muchas personas, tanto a los propios envidiosos como a sus víctimas. Puede ser explícita y transparente, o formar parte de la psicodinámica de algunos síntomas neuróticos. En cualquier caso, la envidia es un sentimiento de frustración insoportable ante algún bien de otra persona, a la que por ello se desea inconscientemente dañar. ¿Por qué?

El envidioso es un insatisfecho (ya sea por inmadurez, represión, frustración, etc.) que, a menudo, no sabe que lo es. Por ello siente consciente o inconscientemente mucho rencor contra las personas que poseen algo (belleza, dinero, sexo, éxito, poder, libertad, amor, personalidad, experiencia, felicidad, etc.) que él también desea pero no puede o no quiere desarrollar.

Así, en vez de aceptar sus carencias o percatarse de sus deseos y facultades y darles curso, el envidioso odia y desearía destruir a toda persona que, como un espejo, le recuerda su privación. La envidia es, en otras palabras, la rabia vengadora del impotente que, en vez de luchar por sus anhelos, prefiere eliminar la competencia. Por eso la envidia es una defensa típica de las personas más débiles, acomplejadas o fracasadas.

Dicho sentimiento forma parte también de ese rasgo humano, el narcisismo, desde el que el sujeto experimenta un ansia infatigable de destacar, ser el centro de atención, ganar, quedar por encima, ser el “más” y el “mejor” en toda circunstancia. Debido a ello, muchas personas se sienten continuamente amenazadas y angustiadas por los éxitos, la vida y la felicidad de los demás, y viven en perpetua competencia contra todo el mundo, atormentadas sin descanso por la envidia. No es ya sólo que los demás tengan cosas que ellas desean: ¡es que las desean precisamente porque los demás las tienen! Es decir, para no sentirse menos o “quedarse atrás”. Este sufrimiento condiciona su personalidad, su estilo de vida y su felicidad.

Las formas de expresión de la envidia son muy numerosas: críticas, ofensas, dominación, rechazo, difamación, agresiones, rivalidad, venganzas… A escala individual, la envidia suele formar parte de muchos trastornos psicológicos y de personalidad (p.ej., algunas ansiedades, trastornos obsesivos, depresión, agresividad, falta de autoestima…). En las relaciones personales y de pareja, está involucrada en muchos conflictos y rupturas. En lo social y político, su influencia es inmensa. Por ejemplo, la envidia del poder sexual, emocional y procreador de las mujeres alimenta el machismo. La envidia de la fuerza y libertad del varón refuerza el feminismo. La envidia de los pobres y resentidos estimula sus violentas revoluciones e igualitarismos. La envidia de los poderosos fomenta sus luchas intestinas. La envidia de los narcisistas y codiciosos nutre los concursos millonarios de televisión y sus audiencias. La mutua envidia de las mujeres robustece el colosal negocio de la belleza y la moda, así como la de los hombres excita su frenética competitividad. La envidia sexual es el combustible del morbo y la prensa rosa. Las envidias económicas desenfrenan el motor consumista… Etcétera.

No hay que confundir la envidia con los celos, que son sentimientos muy distintos. La envidia nace de las carencias del sujeto, que quiere destruir al objeto-espejo. Los celos, en cambio, nacen del miedo a perder el afecto de la persona amada, a la que se quiere conservar. No obstante, ambos sentimientos pueden ir juntos. Por ejemplo, cuando una persona ataca a su pareja infiel y al (o la) amante de ésta diciendo que lo hace por “celos”, a menudo una gran parte de su rabia procede también de su envidia inconsciente, ya que el despechado/a deseaba secretamente ser infiel sin atreverse a ello, mientras que sus engañadores se le adelantaron. Por eso ahora se siente herido/a y humillado/a en su orgullo.

En suma, cuanto más débil, insatisfecha o narcisista es una persona, tanto más envidiará a la gente que posea lo que a ella le falta. La envidia sólo se cura concienciando y resolviendo las propias carencias y facultades, a través de un proceso de crecimiento emocional. La persona madura no envidia a nadie.

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Abrázame

Abrázame

Abrázame, y no me digas nada, sólo abrázame… rezaba la famosa canción.

Abrazar es una grandiosa medicina. Transfiere energía, y da a la persona que es abrazada un estímulo emocional. Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos, y doce para crecer. Un abrazo te hace sentir bien. La piel es el órgano más grande que tenemos y necesita mucho cariño. Un abrazo puede cubrir una gran parte de la piel y da el masaje que necesitas. Es también una forma de comunicarse. Puede decir las cosas para las que no tienes palabras. La cosa más buena acerca de una abrazo es que no puedes dar uno sin recibir uno.

Terapia con Abrazos

La teoría detrás de esta terapia es que el que nos toquen no es solo bueno, si no que es necesario. Investigaciones científicas apoyan esta teoría pues nos dice que el contacto físico o la estimulación física son absolutamente necesarios para nuestro bienestar emocional.

El tacto terapéutico, reconocido cono una herramienta esencial para la curación, ahora es parte del entrenamiento de enfermeras en grandes centros médicos. El tacto es usado para reducir el dolor, la depresión y ansiedad, como también para aumentar el deseo de vivir del paciente, y para los bebes prematuros que carecen del contacto físico mientras están en la incubadora y así ayudarles a crecer y prosperar.

Resultados de los Experimentos Científicos

Varios experimentos han demostrado que el contacto físico puede:

  • hacernos sentir mejor con nosotros mismos y nuestros alrededores
  • tener un efecto positivo en el desarrollo de los niños y su inteligencia
  • causar cambios fisiológicos calculables en los que tocan y a los que tocan
  • Apenas empezamos a entender el poder del contacto físico. Aunque existen varias formas de tocar alguien, proponemos que en la forma de los abrazos es el más especial y que contribuye en una forma mayor a la salud.

El Poder de los Abrazos

El abrazar logra muchas cosas que tal vez tu nunca has imaginado. Por ejemplo….

  • se siente bien
  • deshace la soledad
  • derrota el miedo
  • abre las puertas a las sensaciones
  • ayuda a la autoestima
  • alienta el altruismo
  • retrasa el envejecimiento
  • ayuda a reducir el apetito

Otros beneficios de los abrazos

  • ayuda a reducir la tensión
  • ayuda con el problema del insomnio
  • preserva en condición a los músculos de los brazos y los hombros
  • afirma la existencia física
  • es democrático

Más beneficios de los abrazos

  • es ecológicamente firme
  • es portátil
  • no requiere maquinaria especial
  • no exige lugar en particular
  • hace que los días felices sean más felices
  • imparte la sensación de que pertenecemos
  • llena los sitios vacíos en nuestras vidas
  • sigue funcionando a dar beneficios hasta después de que el abrazo se termina

Ahora que sabes todo esto, ya sabes lo que tienes que hacer ¡¡Abraza!!
Aquí os dejo el video…

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Juego

El juego nos permite abrir un paréntesis en la vida diaria. Crear un espacio-tiempo paralelo donde afrontar nuevos retos y reglas que nos hacen olvidar problemas y preocupaciones, al menos durante un rato ¿Te unes a la partida?

Al practicar cualquier actividad lúdica, el ser humano se siente motivado para poner  a prueba las posibilidades de su cuerpo, sus habilidades sociales, su pericia y su inteligencia. “El juego puede ser un fin en sí mismo o un medio para aprender cosas. Nos relaja, favorece las relaciones con los demás y permite el autoconocimiento en todas las facetas”, afirma Mara Cuadrado, psicóloga del centro Quality Psicólogos.

Cuando las personas juegan, se produce una sensación de placer alegre, espiritual e incluso brillante. Jugar resulta contagioso y anima a unirse a la fiesta.

Jugar es algo inherente al ser humano y a los animales, un impulso anterior a la cultura que llevamos marcado en los genes. Gracias a él aprendemos a competir y a cooperar, dos principios fundamentales en el crecimiento del ser humano. De acuerdo con Alfred Louis Charles de Musset, literato francés del siglo XIX: “El juego es la única pasión que puede competir con el amor”. En opinión de Redorta: “Nos enseña motivación para lograr algo, a luchar por un objetivo y también a enfrentar la incertidumbre, las injusticias y el azar. Con el aprendemos la satisfacción de la victoria, experimentamos el reconocimiento y los celos, y conocemos también la frustración de la derrota, que pone a prueba nuestra autoestima”.

Se puede jugar en soledad o en grupo. Cada una de estas modalidades tiene sus ventajas e inconvenientes. Jugando en soledad el individuo mejora su capacidad de concentración y atención, disfruta sin necesidad de estar acompañado, aprende a perder, se supera a sí mismo, mejora sus destrezas…

Sin embargo, el juego individual esconde a veces una cierta necesidad de evasión. No compensar el aislamiento que producen los juegos individuales con actividades sociales puede llegar a ser grave. Si la situación se mantiene mucho tiempo, se debe acudir a un psicólogo.

La aparición de los videojuegos ha cambiado la forma de divertirse. Sin embargo, la esencia del juego sigue siendo la misma.

Los videojuegos aumentan la concentración del individuo. Hoy en día es frecuente que los juegos estén asociados a ciertos valores de paz, guerra, violencia… Se juega siguiendo las pautas que marca la televisión, sin plantearse otras. Todo ello puede resultar peligroso para los niños. Por eso es necesario tener una actitud crítica ante los videojuegos.

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