Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 28 agosto 2010

Globos

Gracias por hacerme llegar este cuento. Espero que os guste tanto como a mi.

Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria del pueblo. El pueblo era pequeño y el vendedor había llegado pocos días atrás, por lo tanto no era una persona conocida.

En pocos días la gente se dio cuenta de que era un excelente vendedor ya que usaba una técnica muy singular que lograba captar la atención de niños y grandes. En un momento soltó un globo rojo y toda la gente, especialmente los potenciales pequeños clientes, miraron como el globo remontaba vuelo hacia el cielo.

Luego soltó un globo azul, después uno verde, después uno amarillo, uno blanco…

Todos ellos remontaron vuelo al igual que el globo rojo…

El niño negro, sin embargo, miraba fijamente, sin desviar su atención, un globo negro que aún sostenía el vendedor en su mano.

Finalmente decidió acercarse y le preguntó al vendedor: Señor, si soltara usted el globo negro. ¿Subiría tan alto como los demás?

El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: No es el color lo que hace subir, hijo. Es lo que hay adentro.

Anuncios

Read Full Post »

Cuantos cuentos cuento

¿Recuerdas cuál era aquél cuento que te encantaba escuchar antes de dormir? ¿Recuerdas cuál era aquel cuenta que cada vez que lo escuchabas te imaginabas protagonista de esas historias?

La mayoría de la gente que forma parte de mi generación (¡Oh dios!) hemos crecido acompañados de Caperucita, el Patito Feo, el travieso Peter Pan, y la malvada Úrsula. Muchas de esas historias eran tristes, otras divertidas, otras románticas, otras tristes… pero todas con una finalidad: enseñanza moral.

Los cuentos son los primeros modelos de vida adulta que tenemos fuera de nuestra familia y entorno. En las historias del cuento el niño se siente identificado con otras historias, acercándose así a esas experiencias. Muchas veces, incluso, estos cuentos sirven de bálsamo para las heridas, ya que en ellos el bien triunfa y la bondad siempre es recompensada.

En resumen, los cuentos proveen a los más pequeños de una mirada paralela a su mundo diario, donde la realidad se filtra para trasmitir valores e ideales.

Cuando dejamos el reloj y las obligaciones  aparte leer un cuento a un niño, estamos dando el siguiente mensaje: “Eres importante, te mereces la atención merecida”. Es indudable que, ante este mensaje, el niño vive un aumento de su autoestima, se siente querido, respetado y valorado. Sabe que forma parte de una familia y que puede contar con ella. Además, leer cuentos a un niño fortalece la comunicación entre éste y el adulto, mejorando la relación y el vínculo afectivo.

El niño que lee, abre ventanas a la vida que no van a abrir nunca muchos de sus compañeros. Gana conocimientos, pero también inquietudes”, dijo el catedrático Salvador Gutiérrez Ordóñez.

En una realidad donde toma ventaja la violencia, el acoso escolar, la falta de respeto a los mayores, y la mentira e insulto sobre la información y la tolerancia, el niño encuentra en los libros un modelo con el que comparar, y sacar conclusiones.

Los cuentos enseñan a los niños a manejar sus sentimientos y emociones. Gracias a estos mensajes, el niño aprende a tener un comportamiento adecuado con sus semejantes. Las razones para leer cuentos son incontables: despiertan la imaginación del pequeño, refuerzan hábitos de observación y exploración, le enseñan ortografía y amplían su vocabulario, facilitan la expresión oral, el aprendizaje, la actitud de escucha y la atención al diálogo, además, el niño se divierte viajando entre estos dos mundos: realidad y fantasía.

Todo esto, además, facilitará que el día de mañana el niño o niña sea un gran lector.

Cómo lograr que sea un gran lector:

  • Practica con el ejemplo: Los niños siempre intentan imitar lo que hacen sus padres, por eso el mejor ejemplo es el tuyo.
  • Empieza pronto: Cuanto antes, mejor. Incluso siendo un bebé, el tiempo que le dedicas mientras lees un cuento es bien aprovechado.
  • ¿Quién debe leerlos? Cualquier persona en la que el niño tenga confianza: abuelos, tíos, primos o incluso hermanos mayores, amigos de los padres, etc.
  • ¿Cómo leerlos? Una buena manera es poniendo énfasis en los momentos de mayor emoción. Que pueda ver que tú también disfrutas de la historia.
  • Déjale participar: Es importante. Tal vez le surjan dudas sobre el cuento, te hará preguntas y exigirá respuestas. Debes atender a sus necesidades, y poco a poco, ayudar a que sea él quien responda a sus propias preguntas.
  • ¿Cuál es el mejor momento? Siempre. Pero hazlo en una situación relajada, íntima. No tengas prisa, ya que es un momento para compartir con el pequeño. Si esto lo haces antes de dormir, mejor, facilitará un sueño profunda, tranquilo y relajado para el niño.

Read Full Post »

Eneagrama

Si todos fuéramos iguales, nuestros problemas serían parecidos a los problemas matemáticos. Todos funcionaríamos bajo un mismo patrón o guía, y no habría sorpresas.

Afortunadamente esto no es así, y bien lo sabe la medicina o la psicología, quien defiende que depende del tipo de personalidad o actitud el que un medicamento o terapia tenga efecto o no.

Para ello se creó el eneagrama, antiguo símbolo de unidad y diversidad, cambio y transformación. Un sistema que describe nueve tipos básicos de personalidad (de ahí su nombre enea=nueve).

Según la mayoría de los autores este término surge en la tradición Islámica, hace unos 1.400 años; aunque también hay quien piensa que se originó en Babilonia hace 4.500 años, alrededor del 2.500 a.C.

No fue hasta 1.970 cuando el psiquiatra Claudio Naranjo le dio otro empuje en su difusión, usándose así en las ramas de la psicología para proyectar el rasgo característico de cada personalidad.

¿Cuál es la tuya?

(Al finalizar la lectura, te agradeceríamos que votaras en nuestra encuesta -al final de los tipos de personalidades – cual es tu tipo de Eneagrama. Gracias.)


Tipo Uno: El reformador

Idealista, de sólidos principios. Ético y concienzudo, posee un fuerte sentido del bien y del mal. Le llama la difusión, la divulgación y hasta el adoctrinamiento, a veces con una misión o cruzada. Se esfuerza siempre por mejorar las cosas y teme cometer errores. Bien organizado, ordenado y meticuloso, trata de mantener valores elevados, pero puede resultar excesivamente crítico y perfeccionista.

Lo peor: Rabia e impaciencia reprimidas que se disparan por sorpresa.

Lo mejor: En su mejor aspecto, la persona Uno sana es sabia, perceptiva, realista y noble, moralmente íntegra.

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “No está bien cometer errores”

Mensaje perdido en la infancia: “Eres buena persona”

Miedo básico: A ser mala persona, corrupta, perversa o imperfecta.

Su pecado capital: La ira.

Tipo Dos: El ayudador

Es una persona orientada a las demás, comprensiva, sincera, bondadosa, amistosa, generosa y hasta abnegada, pero también puede ser excesivamente preocupada, sentimental y aduladora. Desea intimar con otras personas y suele hacer cosas por los demás para sentirse necesitado.

Lo peor: Por lo general, se suele tener problemas para cuidar de sí mismo, identificar y reconocer sus propias necesidades.

Lo mejor: En su mejor aspecto, la persona Dos es generosa, altruista y siente un amor incondicional por sí misma y por los demás.

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “Mejor no tener necesidades”

Mensaje perdido en la infancia: “Eres deseado”

Miedo básico: A ser indigno de amor

Su pecado capital: La soberbia.

Tipo Tres: El triunfador

Persona adaptable y orientada al éxito; segura de sí misma, atractiva y encantadora. Ambiciosa, competente y enérgica, también puede ser muy consciente de su posición y estar muy motivada por el progreso personal. Suele preocuparse por su imagen y por lo que los demás piensen de ella.

Lo peor: Suele tener problemas de adicción al trabajo y de competitividad.

Lo mejor: En su mejor aspecto, la persona Tipo Tres sana se acepta a sí misma, es auténtica, es todo lo que aparenta ser. Un modelo que inspira a otras personas.

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “No está bien tener sentimientos de identidad”

Mensaje perdido en la infancia: “Eres amado por ti mismo, por lo que eres”

Miedo básico: A ser despreciable, a carecer de valor por sí mismo.

Su pecado capital: La vanidad.

Tipo Cuatro: El individualista

Romántica e introspectiva, es una persona consciente de sí misma, sensible, reservada y callada. Demostrativa, sincera y personal emocionalmente, pero también puede ser caprichosa y tímida. Se oculta de los demás porque se siente vulnerable o defectuosa, pero también puede mostrarse desdeñosa y ajena a las formas normales de vivir.

Lo peor: Es muy frecuente que tenga problemas de autocomplacencia y de autocompasión.

Lo mejor: En su mejor aspecto, la persona Tipo Cuatro sana es creativa y de inspiración fácil, capaz de renovarse y transformar sus experiencias a su favor.

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “No está bien ser demasiado práctico ni demasiado feliz”

Mensaje perdido en la infancia: “Se te ve por lo que eres”

Miedo básico: A carecer de identidad o no ser importante

Su pecado capital: La envidia.

Tipo Cinco: El investigador

Vehemente y cerebral, es también despabilado, perspicaz y curioso, capaz de concentrarse y enfocar la atención en desarrollar ideas y habilidades complejas. Independiente e innovador, puede obsesionarse con sus pensamientos y elaboraciones imaginarias.

Lo peor: Por lo general, tiene problemas de aislamiento, excentricidad y nihilismo.

Lo mejor: En su mejor aspecto, la persona Tipo Cinco sana es pionera visionaria, suele estar en la vanguardia y es capaz de ver el mundo de un modo totalmente nuevo.

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “No está bien sentirse a gusto en el mundo”

Mensaje perdido en la infancia: “Tus necesidades no son problema”

Miedo básico: A ser inútil, incapaz o incompetente.

Su pecado capital: La avaricia.

Tipo Seis: El leal

El tipo comprometido, orientado a la seguridad. Persona digna de confianza, trabajadora y responsable, pero también puede adoptar una actitud defensiva, ser evasiva y muy nerviosa. Trabaja hasta estresarse, al tiempo que se queja de ello. Suele ser cautelosa e indecisa, pero también una persona reactiva, desafiante y rebelde.

Lo peor: Suele tener problemas de inseguridad y desconfianza

Lo mejor: En su mejor aspecto, la persona Tipo Seis sana es estable interiormente, segura de sí misma, independiente y apoya con valentía a las personas más débiles y dependientes.

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “Mejor no confiar en sí mismo”.

Mensaje perdido en la infancia: “Estás seguro”

Miedo básico: A carecer de apoyo u orientación

Su pecado capital: La cobardía

El Tipo Siete: El entusiasta

El tipo productivo y ajetreado. Es una persona versátil, optimista y espontánea; juguetona, animosa y práctica, también podría abarcar demasiado, ser desorganizada e indisciplinada. Constantemente busca experiencias nuevas y estimulantes, pero la actividad continuada la aturde y agota.

Lo peor: Puede tener problemas de superficialidad e impulsividad

Lo mejor: En su mejor aspecto, centra sus dotes en objetivos dignos, es alegre, muy capacitada y muy agradecida

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “No está bien depender de nadie para nada”

Mensaje perdido en la infancia: “Estarás cuidado y atendido”

Miedo básico: A ser desvalido o a quedar atrapado en el dolor

Su pecado capital: La gula.

Tipo Ocho: El desafiador

El tipo poderoso y dominante, seguro de sí mismo, fuerte y capaz de imponerse. Protector, ingenioso y decidido, también puede resultar orgulloso y dominante. Piensa que debe estar al mando de su entorno y suele volverse retador e intimidador.

Lo peor: Puede tener problemas para intimar con los demás

Lo mejor: El Ocho se controla, usa su fuerza para mejorar la vida de otros, volviéndose heroico, magnánimo y, a veces, históricamente grandioso

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “No está bien ser vulnerable ni confiar en nadie”

Mensaje perdido en la infancia: “No serás traicionado”

Miedo básico: A ser dañado o controlado por otros

Su pecado capital: La lujuria

Tipo Nueve: El pacificador

El tipo acomodadizo. Persona conformista, confiada y estable. Es afable y bondadosa, pero también puede estar demasiado dispuesta a transigir con los demás para mantener la paz. Desea que todo vaya sobre ruedas, sin conflictos, pero tiende a minimizar problemas.

Lo peor: Pasividad y tozudez

Lo mejor: En su mejor aspecto, el Nueve es infatigable y tenaz, capaz de unir a la gente y solucionar conflictos.

Mensaje inconsciente recibido en la infancia: “No está bien hacerse valer”

Mensaje perdido en la infancia: “Tu presencia importa”

Miedo básico: A perder la conexión, a la fragmentación

Su pecado capital: La pereza.

Descubrir el tuyo te ayudará a conocerte en profundidad, detectando los defectos que frenan tu evolución y las virtudes que te llevan a la plenitud.

Read Full Post »

Amor, Humor y Curiosidad

Amor, Humor y Curiosidad

Portada: Óskar Blázquez

Así podría definir, en grandes rasgos, lo que es la vida para mí. O más bien, aquello que hace la diferencia entre una vida, y una buena vida.

Decía el antiguo Papa que la fe puede mover montañas. Teniendo en cuenta que no todos creemos en ese poder extraterrenal capaz de decidir si nuestras actitudes son buenas o malas, o si te mereces un sofá de masajes o una olla hirviendo… he preferido cambiar esa fe por el Amor.

Todos creemos en el amor, y cuando hablo de éste, en ningún momento me refiero a ese amor edulcorado de las películas, o a esa sonrisa que se te escapa cuando lees un sms de esa persona afortunada. No. Hablo del amor que procesas cuando estás con tus amigos, con tus seres queridos, con tus confidentes… el amor que sale de tus poros cuando entras en una tienda con un “Buenos días”, o cuando sonríes a alguien cuando, sin querer, coincidís en el ascensor.

Este amor, sin duda, es una de las bases de una buena vida. Amor sano, desde luego. Dejo de lado ese amor irracional de la etapa de enamoramiento, ese amor esclavo del “te quiero aunque me duela”, ese amor de “ni contigo ni sin ti”, y ese amor de “te pego porque te quiero”. El amor sano, como decía anteriormente, es capaz de darnos una visión diferente a nuestro día a día. Ese amor inunda al cerebro y a sus conexiones de una positividad mayor aún que cuando gozamos de un orgasmo. La diferencia, que el orgasmo nos da ese subidón temporal, de apenas un minuto, mientras que el amor del que hablo nos da un subidón a lo largo de toda nuestra vida.

Cuidemos las relaciones sociales, mimemos a nuestras amistades, digamos “te quiero” a nuestros seres queridos… porque ese amor es lo que hace que disfrutemos de una buena y sana vida, y que las penas sean menores.

En segundo lugar, el humor. Tener un pensamiento positivo nos hace vivir mejor y aumenta nuestra calidad de vida. El humor es un recurso con el que la persona se enfrenta a la tensión y la frustración. El humor nos ayuda a reducir la tensión y nos permite enfrentarnos a situaciones difíciles sin ser abrumados por una emoción negativa, como pueden ser el miedo, el enfado y la tristeza.

Percibir elementos humorísticos de una situación proporciona una perspectiva distinta, puesto que en el fondo siempre hay una esperanza. Por eso considero que el humor es una alternativa al fracaso; en realidad, una alternativa al sentimiento de fracaso. Una persona con sentido del humor tiene la habilidad para cambiar su marco de referencia. Esto nos permite distanciarnos de la amenaza inmediata de una situación de tensión y, por consiguiente, se reducen los sentimientos de ansiedad, de impotencia y de debilidad. Así se logra preservar el sentido de uno mismo. Es una manera saludable de sentir distancia entre uno mismo y un problema, de modo que los hechos se observan con cierta perspectiva y no nos invaden.

Nuestra mente es un lugar único y extraño que se alimenta de nuestros errores, desengaños, desilusiones y equivocaciones. El uso de la risa nos devuelve, o rescata, nuestra voz, y nos devuelve la alegría de vivir.

El humor es algo innato que aparece cuando se piensa y desaparece cuando se deja de pensar debido al gran cúmulo de actividades cotidianas que nos impiden pensar con claridad.

La evidencia científica nos demuestra que con la comunicación humorística se desencadena un proceso terapéutico que facilita los siguientes procesos:

1. superar la tensión o estrés temporal o transitorio

2. entenderse con los demás

3. ajustarse a lo que no puede alterar o modificar

4. superar traumas o bloqueos mentales

5. despertar una actitud alegre, constructiva, festiva y carnavalesca de la vida

Todo esto, desde luego, con la gran virtud de aprender y saber reírse de uno mismo, sin tabúes ni miedos. Reconociendo nuestros errores con una gran sonrisa. Dientes, dientes…

Por último, la curiosidad. La curiosidad se definió como un sistema emocional-motivacional positivo asociado con el reconocimiento y persecución de experiencias nuevas y que supongan un reto. Así, la curiosidad promueve la exposición a nuevas experiencias y retos, y esto, a su vez, es un precursor del aprendizaje y el crecimiento personal, el desarrollo de intimidad y el éxito en el dominio interpersonal”, comenta Kashdan.

Las personas que mostraban altos niveles de curiosidad, experimentan mayores niveles de satisfacción en la vida que el resto de las personas. Mientras que los menos curiosos obtienen más placer de actividades hedonistas, como el sexo o la comida, las personas curiosas parecen encontrar un mayor significado a la vida.

Esta curiosidad es la que nos lleva a preguntarnos el porqué de las cosas, el motivo, la causa, la fuente de los problemas, ya sean propios o externos. Y por consiguiente, todo ello lleva a la educabilidad, proceso por el cual nos retroeducamos a nosotros mismos a través de nuestros aciertos y errores.

Así pues, armémonos de valor. Amemos, investiguemos y riamos. Porque vida sólo hay una, y al final, lo que importa, es cómo llegamos a la meta. Y… ¿os imagináis una mejor manera de llegar que amando, aprendiendo y riendo?

Read Full Post »

Arreglar el mundo

El padre estaba leyendo la revista y el niño jugaba a su alrededor buscando llamar la atención.

– Y dime, papá…

El padre pasó la página de la revista y se encontró un gran mapa del mundo donde venían todos los países y continentes. Con unas tijeras lo recortó en trozos pequeños y, junto a un rollo de celo, se los entregó a su hijo para que los recompusiera.

– Como sé que te gustan los rompecabezas, te entrego el mundo en varios pedazos para que lo arregles sin la ayuda de nadie-.

Al poco tiempo, el niño exclamó:

– Papá, papá, mira lo que hice. Conseguí terminarlo.

El padre no podía creerlo. El mapa estaba completo y todos los recortes en su sitio.

– Pero, ¿cómo es posible?

– Ha sido muy fácil, papá. Mientras leías el periódico pude ver que detrás de la hoja que arrancaste estaba la foto de un hombre. Yo no sabía cómo era el mundo, así que me limité a componer aquella cara. Cuando le dí la vuelta, vi que arreglando al hombre se había arreglado el mundo.

Read Full Post »


Mientras pelaba las patatas, a Luisa se le pasó por la cabeza utilizar el mismo cuchillo para degollar a su marido, que leía el periódico a su lado. La reciente madre pensó fugazmente en lo fácil que sería ahogar al bebé con una almohada. El estudiante tuvo la instantánea de tirarse al metro. El devoto católico rumió que podría tener relaciones sexuales con la misma Virgen María. Al heterosexual convencido se le ocurrió por un momento que podía insinuarse con el amigo de toda la vida. El pacifista se imagino en un destello actuando como un francotirador durante una manifestación.

Si de verdad fuéramos sinceros y observáramos con distancia el escándalo que nos produce, admitiríamos que con frecuencia tenemos ideas inconfesables que nos pasan volando por la mente y que no tienen nada que ver con nuestros valores y decisiones racionales; con nuestras creencias y nuestro sentido de lo que está bien y lo que está mal.

La presencia de pensamientos no voluntarios o invasores en la mente es un fenómeno bastante universal. Muchos podríamos preocuparnos y dudar de si somos o no obsesivo-compulsivos. Lo cierto es que los rasgos obsesivos se presentan en un gran número de personas consideradas normales. De hecho, psicólogos ingleses investigaron con una muestra de 302 personas de la población y el 84% informó que habían experimentado asaltos de pensamientos, imágenes o impulsos indeseados más de una vez en su vida.

Intenta no pensar en un oso blanco

Para entender con un fácil experimento la razón por la que un pensamiento no se va de la cabeza, podemos acudir a la historia de los hermanos Tolstoi. La historia de Tolstoi sobre el oso blanco nos cuenta que su hermano le dijo un día: “Quédate en el rincón hasta que dejes de pensar en un oso blanco”. A pesar de ser una instrucción teóricamente sencilla, el joven fue incapaz de realizarla. Se quedó horas en el rincón pensando sin parar en osos blancos.

Eso es lo que nos pasa a todos cuando queremos dejar de pensar en algo. Cuanto más luchamos contra la idea, ésta se hace cada vez más frecuente e insistente. Así se mantienen las ideas obsesivas.

Antiguamente, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se consideraba relativamente infrecuente, pero con el tiempo esto resultó no ser cierto ya que era un problema infradiagnosticado por el secretismo de los afectados.

El principal motivo de ese ocultamiento de la enfermedad tan frecuente es que la persona obsesiva es totalmente consciente de su problema y teme darlo a conocer por miedo a no ser comprendido y a ser considerado un loco.

Algunos de los tipos de TOC más frecuentes en nuestra sociedad son:

–         compulsión por la limpieza

–         compulsión por la comprobación

–         pensamientos, imágenes e impulsos obsesivos

–         lentitud y prolijidad excesivas

Si el temor al pensamiento obsesivo crea demasiada angustia, la persona puede sentirse llevada a desplegar una serie de movimientos supuestamente protectores y defensivos que constituyen las compulsiones. Su acción produce alivio a corto plazo, mientras que al mismo tiempo incrementa la probabilidad de la aparición de más obsesiones. Las maniobras de control llamadas rituales o compulsiones pueden tener estas formas:

–         Evitar situaciones, personas, objetos, lecturas, películas…

–         Ejecutar conductas y actos repetitivos, estereotipados, cuidadosamente orquestados.

–         Dialogar en forma de contrapensamientos, esta vez intencionados y consoladores, para sortear la incomodidad y el malestar. Esta es la estrategia de neutralización. Pueden ser rezos, canciones o diálogos con las obsesiones.

Prohibido prohibir

Para superar las obsesiones es fundamental aceptar el pensamiento obsesivo. Cuando se acepta pensar lo impensable y se permite que las obsesiones vengan cuando quieran, dejando de luchar contra ellas, sólo entonces se reduce la ansiedad y se obtiene la paz mental. Cuando la ansiedad remite, los pensamientos obsesivos tienden a desaparecer.

Existen diversas teorías que podrían explicar por qué esta técnica funciona, pero lo que sí está claro para todos los profesionales de la psicología y derivados es que para dominar los pensamientos no podemos prohibirlos. Hay que coger el toro por los cuernos, y aceptar lo que pensamos y lo que sentimos.

DATO CURIOSO – LOS TEMORES MÁS FRECUENTES

–         Agresión y violencia. Temor a matar a un ser querido; a atacar físicamente a una persona; a atropellar a alguien…

–         Sexual: Temor a poder abusar sexualmente de un niño. Actuar como homosexual cuando se es, en realidad, heterosexual.

Read Full Post »