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Archive for 29 noviembre 2010

Esta es una de esas entradas que uno nunca cree que fuera a publicar. Pero aquí está.

La semana pasada, quizá por un mal entendido, quizá por un comentario mal interpretado… se cuestionaron varias cosas sobre este blog, y sobre mi persona.
Como siempre pasa ante un mal entendido, se producen tres reacciones; la comprensiva “No pasa nada, ha sido un error”, la cuestionadora “¿Qué quieres decir? ¿Por qué has dicho esto?” y la “mete mierda”, “Tienes razón, estoy contigo, vamos a destrozar todo…”.

Como decía, se comentó la semana pasada que este blog no estaba escrito por un hombre, y que el de la foto arriba publicada no era posible que fuera yo(¿?), cosa que volví a comprobar esta mañana por última vez, y así es, soy yo.
Pero es que, a esto, se unieron muchos mensajes privados, tanto por el blog como por la red FaceBook, de tono y carácter ofensivo y desagradable.

En la vida podemos encontrarnos a gente, o podemos encontrarnos a personas. Y como dice mi madre, muy de vez en cuando nos encontramos ante situaciones y personas con las que pensamos: “No tengo ningún problema en caerte mal, el problema lo tendría si te cayera bien… algo estaría haciendo mal si así fuera“.

No pensaba dar cabida a estas cosas, y mucho menos dedicándoles una entrada, hasta que se puso en tela de juicio si yo me estaba riendo de la inteligencia de algunos lectores. Hasta ahí podíamos llegar, como exclamaba la gran Lina Morgan en una de sus películas “¡Hasta aquí podíamos llegar!”.

No pretendo reírme absolutamente de nadie, ni mucho menos de la inteligencia de ese alguien. Yo escribo, empatizo, comprendo, o en todo caso, lo intento. Si llega ese mensaje a alguien, si emociono a una sola persona, me doy por satisfecho.

Zanjado queda. No sin antes agradecer a todos aquellos que habéis defendido a El Hueco a capa y espada. Muchos comentarios no los pude publicar, por el tono, pero leídos estan 🙂

Aprovecho también para hablaros sobre el cambio del blog.

Gracias a Katia, lectora de El Hueco Educativo, por la nueva cabecera de la web. Además, hay cositas, detallitos, que muchos no seréis capaces de ver, pues no me conocéis. Pero hay cositas muy mías, muy personales… que Katia ha sido capaz de entender, y colocar estratégicamente en esa cabecera. Gracias Katia.

Ya sí, para acabar, recomendaros un par de cositas:

–          “Una mosca en el cristal”, el nuevo disco de Nena Daconte. Mensajes en forma de canción y melodía. En especial “Niña azul”, y “El halcón que vive en mi cabeza”.

–          El disco de María Toledo, flamenco fino, de lujo.

–          Como no, el clásico de esta noche. Barça-Madrid.

De nuevo, gracias a todos por leer. Pero, como todo, hacerlo sin juicio, sin etiquetas, sin presuponer nada. Da igual si es un hombre o una mujer, si lo ha vivido o sólo lo ha oído. Recibid el mensaje. Si es vuestro, si sentís que os pertenece, para vosotros. Si no, dad gracias por ese mensaje, y lo dejáis ir.

Un abrazo a todos, como siempre, de corazón.

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Esas mujeres

Hace tanto tiempo que no veo a mis amigos y amigas, que creo que empezaré a olvidar por completo sus caras.

Ir manchada, con olor a vómito, con ojeras, con la ropa del día anterior, que aún huele a pañal y a tabaco rancio, es algo normal en mi día a día. Y encima, tengo que lidiar con la mirada de las otras personas, por la calle, en el metro, en la farmacia (mi segunda casa)… hipócritas.

Me levanto por la mañana, y esto de “mañana” es un decir, ya que aún es oscuro. Preparo todo lo del día, y aquello que no me dio tiempo a hacer la noche anterior.
Despierto a los niños, mientras empiezo a preparar el desayuno. No puedo perder ni un minuto, si lo hago, llegarán tarde al colegio, yo al trabajo… y esa cadena podría romperse algún día. Simplemente, no me lo puedo permitir.

Desayunan, los aseo, los visto, los preparo, les echo colonia, coloco una bufanda estratégicamente pensada para tapar la mancha que no vi la última vez que revisé la ropa sucia. Los llevo al colegio.

No tengo tiempo de tomarme un café con el resto de madres, y por ello no pueden evitar mirarme como si fuera la zorra del reino de las madres. Tan antipática, distante, fría… Pero como te dije anteriormente, no puedo llegar tarde al trabajo.

Llego al trabajo, justo. Entonces me doy cuenta que llevo encima el almuerzo de los niños. Vuelvo a pedir, otra vez, permiso para ausentarme un segundo. La excusa de la menstruación está muy usada, y creo que la utilicé la semana pasada cuando vi que llevaba las medias rotas por todas partes, además, mi jefa es una mujer, no le incomoda la palabra “menstruación”.

Con los hombres era más sencillo, decías “menstruación” y dejaban de escuchar automáticamente. Perfectamente podías utilizar después de “menstruación”: “El dragón entonces se tragó a Belen Esteban, a su hija, y al pollo”, que ellos asienten y se van.

Salgo corriendo a por el coche, con no sé qué excusa tonta de la madre de la prima de una amiga, y una enfermedad. Si, es cruel la excusa, pero seguro que cuando llegue al cielo me entenderán, y si no, que les den por el culo a todos.

Llego a la escuela, entro al despacho de los profesores y le doy a una profesora el almuerzo de mis hijos. Salgo corriendo, pero no puedo evitar escuchar ese suspiro, ese “aix…” que se me clava en el alma ¿soy una mala madre?

Vuelvo al trabajo.

Salgo del trabajo y voy corriendo a casa de Tania, una antigua compañera de trabajo que ahora está en el paro, y me ayuda con los niños. Los recoge del colegio, y cuando yo salgo de trabajar voy a por ellos.

Ya están merendados y han hecho algunos deberes ¡Bendita Tania! Ella sí que se merece todo lo mejor, aunque, sinceramente, espero que tarde en encontrar un empleo.

Llegamos a casa, acabamos de hacer los deberes, y les pongo los dibujos. Sin ninguna duda, es el mejor momento del día. Me fumo un cigarro mientras ellos ven la televisión. Hasta que acaba el capítulo del bicho ese que tanto les gusta. O cuando se pelean.

Les doy un baño mientras preparo la cena. Les preparo la mochila para el día siguiente, repasamos los deberes por última vez, recojo la ropa sucia y la meto en la lavadora. Toda junta. En esta casa hace tiempo que el blanco ya no es blanco.

Cenamos. Me cuentan su día a día en la escuela. Yo estoy con ellos. Físicamente. Mentalmente estoy muy lejos, cuentas, bancos, débitos, favores, reloj, cuenta atrás… tengo la constante sensación que esto va a explotar algún día.

¿Te parece ajetreada mi vida? Pues esto es un día de los fáciles, de mis favoritos.

Imagínate cuando he salido a llevar el almuerzo, es decir, ya he quemado la bala diaria de excusas, y me llaman del colegio. El pequeño está con fiebre, y debo ir a buscarlo. Eso implica pedir el día libre, fingir un desmayo, una diarrea, una bajada de tensión… y los días más agotadores, utilizar la verdad “mi hijo está enfermo”. Pero mi jefa no lo entiende, odia a los niños ¿Solidaridad femenina? No te engañes, las mujeres nos pasamos esa solidaridad por el arco del triunfo.

Ya no quiero ni pensar en el sexo. Sí, soy madre, pero eso no quiere decir que no piense en follar. Estamos en el siglo XXI, despierta. Lo echo de menos, tanto que duele. De vez en cuando pienso que daría un brazo, ya no por un hombre que me abrace, no tendría tiempo, pero sí por un buen polvo.
Me descubro a mí misma poniéndome cachonda en momentos insospechados. Cuando estoy en el ascensor con Jorge, el de contabilidad, a pesar de saber que es gay. Cuando estoy en las reuniones de padres, mirando a todos aquellos padres a los que me tiraría. Antes eran pocos, ahora creo que me los tiraría a todos…

Aún así, empiezo a acostumbrarme, cosa que me asusta muchísimo. Y cuando intento encontrar un poco de paz y calma en la cama para amarme a mí misma, y darme un poco de caña, no puedo… todo huele a pañal, a vómito, a comida de niño pequeño… y eso no es algo que ayude demasiado.

Además, la idea de no llegar a fin de mes me aterra. Podríamos quedarnos en la calle, mi madre vive lejos, y los niños tienen aquí la escuela, los amigos, y cualquier cosa que les haga felices debo mantenerla intacta.

No sé cuándo las cosas empezaron a torcerse de esta manera. Dijo quererme para siempre, y ahora aquí estoy, mientras él disfruta con su nueva y joven novia en las playas de Barcelona.

¿Dije antes que daría un brazo por un polvo? Pues bien ¡daría mi vida por más ayudas a las madres solteras!

Vivir en este país tatuado con las palabras “CRISIS” y “DESEMPLEO” no es nada fácil. Si además tienes que hacerlo con el corazón roto, madre soltera, y con dos niños bajo tu responsabilidad, empiezo a pensar que es imposible.

Me gusta que la gente tenga derechos. Que los gays se puedan casar. Que los inmigrantes puedan elegir dónde empezar una vida desde cero. Que se construyan casas de protección, hospitales o nuevos colegios…

Pero ¿gastar tanto dinero para que un hombre conocido como Papa venga a vernos? ¡Seguro que a mí no querría verme!

¿Gastarnos tanto dinero para quitar unas grúas en aquellas obras inacabadas debido a la caída de mano de obra?

¿Gastarnos dinero en hacer puentes, cuando tenemos el país lleno de ellos?

¿Gastarnos dinero para que muchos políticos viajen por el mundo a dar una imagen totalmente desenfocada de España?

¿Gastarnos dinero en pagar la deuda externa?

Creo que deberíamos, ante todo, ayudar a la gente que está viviendo con nosotros, sea de fuera, de dentro, del centro o de aliento. Y luego preocuparnos por un Papa que vive más bien que Madonna, por unas grúas que ni pasan hambre, ni frío, o por unos viajes políticos que poco van a ayudar a mejorar esa imagen de nuestro país.

Porque para que un espejo esté limpio, hay que limpiarlo. Por mucho que nos cansemos en decir “El espejo está limpio”, si no lo limpias, el espejo no dejará de estar lleno de mierda.

Más ayuda a las mujeres, sobre todo, a aquellas que tenemos que repartir entre tres ese sueldo con el que una sola mujer dice “no llego a fin de mes”.

A veces creo que si descubriera dónde va a parar realmente parte del dinero público, unos agentes vestidos de negro y con gafas de sol me borrarían la mente, estilo Men in Black, para no descubrir que parte de ese dinero, va a engordar las ya de por sí gordas cuentas de nuestros señores políticos.

Me queda el consuelo, y el sueño, que el día de mañana, si lo logro, habré enseñado a mis hijos el valor de la lucha y la perseverancia, del verdadero amor, de no tirar la toalla, de ir contra de una idea establecida en la sociedad. Les enseñaré que la felicidad es la meta, y el amor, la comprensión y la ayuda, el camino.

Espero, sobre todo, que sepan ver que lo hice lo mejor que pude. Que espero haberles dado una bonita vida. Espero que no me juzguen. Espero ser una buena madre. Daría todas mis extremidades por ello.

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Dolor ajeno.

Cada día mueren en el mundo 8.000 personas a causa de enfermedades que, en la mayoría de casos, tienen solución. Para recordar a cada una de ellas, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) ha puesto en marcha una campaña solidaria en la que diversas caras conocidas ‘recetan‘ pastillas contra el dolor ajeno.

“¿No estaría bien que, nosotros que tenemos medicamentos para todo, pudiésemos tomarnos una pastilla-caramelo que ayudara a calmar el dolor de los que no tienen acceso a los tratamientos que pueden curar o paliar enfermedades olvidadas como el Kala azar, la tuberculosis, la malaria, el Chagas, la enfermedad del sueño o el Sida infantil?”, se pregunta la ONG.

Por eso, rostros como los de los futbolistas Andrés Iniesta o Xabi Alonso, los presentadores Andreu Buenafuente, Manel Fuentes, Cayetana Guillén Cuervo o Eduard Punset, los actores Fernando Tejero, Nuria Espert o Pilar Bardem, el cocinero Ferrán Adrià o los cantantes Pau Donés o Alejandro Sanz, se han puesto manos a la obra en esta campaña, cuyo broche de oro es el spot del cineasta Luis García Berlanga

Las ‘Pastillas contra el dolor ajeno‘ (en realidad son caramelos de menta) se venderán en las farmacias en cajas de seis comprimidos (uno por cada patología ‘olvidada’) y por tan sólo un euro. Toda la recaudación irá destinada precisamente al tratamiento de estas lacras del Tercer Mundo.

El objetivo de MSF es que estas cajitas simbólicas se conviertan pronto en el medicamento más vendido de España, para lo que cuentan con el apoyo y la complicidad solidaria de los farmacéuticos, distribuidores y la sociedad civil en general.

MSF recuerda que millones de personas que sufren kala azar, Chagas, la enfermedad del sueño, tuberculosis, malaria o sida infantil, la mayoría de ellas son de países pobres. Éstas son sólo seis de las catorce enfermedades que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga como ‘olvidadas’: entre todas, se cobran 14 millones de muertes al año, un 90% de ellas en los países en desarrollo.

El objetivo de la campaña es estimular la conciencia de la sociedad española sobre la falta de acceso a medicamentos básicos en los países en vías de desarrollo y, también, dar la oportunidad a los ciudadanos de solidarizarse con todas estas personas a través de la compra de pastillas contra el dolor ajeno, cuyo precio simbólico irá destinado a financiar proyectos de tratamiento de enfermedades olvidadas.

Indicaciones

Las pastillas contra el dolor ajeno son indicadas para el tratamiento sintomático de dolor ajeno de intensidad alta, leve o moderada. El principio activo de las pastillas contra el dolor ajeno es el amor. Este principio es parte de un gesto humanitario que actúa directamente en las zonas más necesitadas y su fin es ayudar a aquellos que lo necesitan.

¿Cuánto dolor ajeno sufres?

Si decides colaborar en esta causa, es porque seguramente sufres de dolor ajeno, una dolencia que afecta, de forma casi endémica, al mundo desarrollado. Si sientes molestias, irritabilidad, sensibilidad… ante el sufrimiento de los enfermos más desfavorecidos, puede que estés contagiado.

Dosificación

Las pastillas contra el dolor ajeno son indicadas para el tratamiento sintomático de dolor ajeno de intensidad alta, leve o moderada. El principio activo de las pastillas contra el dolor ajeno es el amor. Este principio es parte de un gesto humanitario que actúa directamente en las zonas más necesitadas y su fin es ayudar a aquellos que lo necesitan.

Ya seas anciano, adulto o niño, cuantas más pastillas consumas, más ayudarás a los enfermos olvidados. Comparte ese dolor ajeno con la gente que te rodea, ayúdanos a difundir el mensaje. Cuantas más personas estemos afectadas aquí, más enfermos recibirán tratamiento allí.

Caducidad

Nunca es tarde para ayudar. Médicos Sin Fronteras cuenta con el apoyo de 3,8 millones de socios y colaboradores en todo el mundo, y más de 468.000 en España. Gracias a gente como tú, podemos decidir libremente dónde y cúando intervenir, en función de las necesidades humanitarias, y no de intereses políticos, económicos o militares.

Yo ya tengo mis pastillas para el dolor ajeno ¿Y tú?

Puedes ver aquí el video del spot:

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/11/videos/1289477632.html

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Cuando la sangre mata.

13 de febrero de 1998, una madre abandonaba a su hija, de 4 meses, en un cubo de basura, dentro de una bolsa. Cuando las autoridades encuentran a la pequeña e indefensa criatura, gracias al aviso de unos vecinos, es demasiado tarde. El bebé ha muerto.

 

25 de abril de 2001, Luís mata a su hijo debido a una pelea. El motivo: un cupón de la lotería. Su hijo se hizo con el cupón. Luís no lo pudo dejar así. Por la noche, cuchillo en mano, entró en la habitación de su hijo y acabó con su vida.

 

1 de septiembre de 2002, unos padres deciden castigar a su hijo sin su juego de rol preferido, debido a las malas notas recibidas en el colegio. Rafa, el hijo, acaba con la vida de su madre.

 

6 de agosto de 2004, las autoridades encuentran en una vivienda de Madrid a Marta, una joven discapacitada, atada a la pata de la cama, en una diminuta habitación. Sus padres la tenían atada, le daban de comer en el suelo, y tenía que hacer sus necesidades en un rincón.

 

9 de agosto de 2005, el padre de Sara abusa de ella desde sus 6 años. Sara tiene ahora 13 años, y la historia sigue viva. El padre toca, araña, desgarra, viola… la madre calla. Sara muere por dentro.

 

15 de noviembre de 2007, María ha pedido el divorcio. Su marido, Pedro, acaba con la vida de Marcos, su hijo de 5 años, como venganza.

 

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Podemos encontrar diferentes definiciones sobre la palabra “familia”, pero, desde luego, todas tienen que ver con respetar, acoger, cuidar, proteger y alimentar.

Sin embargo, hay una que puede llamarnos más la atención que el resto, y es aquella que define a la familia como “sin gente extraña”, como por ejemplo “me siento en familia”, con gente conocida, protegidos, cuidados…

Entonces ¿qué ocurre cuando esta definición se aleja de la realidad?

Nos enseñan, desde pequeños, que la familia es el grupo social más importante de nuestra vida. Quizá en la mayoría de casos esto se cumple, pero tenemos que ser realistas, y no siempre tiene ni debe ser así.

Debemos respetar a nuestros padres, cuidar a nuestros hijos, protegerles y mantenerles. Pero ¿y cuando la persona que se supone “no extraña” no cumple ninguno de los requisitos de la definición?

Testimonios de mujeres maltratadas por sus propios hijos no dejan de repetirlo: “Es mi hijo ¿cómo voy a ir en su contra?”. Testimonios de hijos que han sido maltratados o abusados por sus padres, lo recogen también de la siguiente forma: “Son mi padres, se supone que son los buenos”.

Desgarrador.

Aquí es donde nos encontramos con el arma de doble filo. Sabemos que, por ejemplo, ese padre que cada noche se mete en la cama y toca donde sabemos que no debe tocar, está haciendo algo erróneo. Nos asusta, no nos gusta, nos sentimos humillados… Pero, por otra parte, la sociedad, la escuela, la televisión, no deja de decirnos que los padres son los buenos, que tenemos que respetarlos y hacerles caso… ¿Qué ocurre, entonces?

Tenemos que tener en cuenta que la familia es, entre otras cosas, aquel núcleo que nos viene dado. No la elegimos, nacemos ya con unos genes y una compañía impuesta. Pero eso, desde luego, no quiere decir que sean siempre las personas correctas y adecuadas. Y desde luego, no quiere decir que tengan que estar siempre por encima del bien y del mal.

Pongámoslo de la siguiente manera: tú tienes tu grupo de amigos, o como me gusta llamarlo, tu “familia urbana”. Llevas tiempo sintiéndote mal (espacio) tratado por uno de ellos. Te trata mal, te insulta, te humilla delante del resto, no te cae bien, tiene desplantes, y un largo etcétera. Estoy seguro que, como personas adultas, si tras tener la conversación pertinente las cosas no mejoraran, ambos tomarían la decisión de dividir caminos, antes de empezar una guerra y dejar cadáveres por medio.

¿Por qué? La respuesta rápida es: porque a mis amigos los elijo yo, y si alguno no es bueno, o es una mala influencia, no tengo mas que separarme de esa energía negativa.

Aquí viene el mayor problema y malentendido de todos, cuando no somos capaces de entender que con la familia genética, impuesta, pasa exactamente lo mismo.
Hemos nacido con familiares. Pero si este familiar no es capaz de cuidarnos, de amarnos, de respetarnos, de educarnos… no tenemos porque soportar esos tratos.

Y, sobre todas las cosas, si ese familiar nos perjudica de una forma ilegal, tenemos todo el derecho y apoyo del Estado para denunciarlo. Debemos denunciar. Debemos enfrentar a ese monstruo que, bajo el disfraz de “Soy tu padre/madre/hijo/hermano”, nos está eliminando poco a poco. Nos mata, y se lleva nuestra autoestima, valor, perseverancia,  y ser.

No debemos dejar que la idea de otro sobre “familia” se interponga en la nuestra propia. Porque hay tantas definiciones de las cosas, como personas en el mundo;

–          Si un padre abusa de ti, no es tu familiar.

–          Si una madre cierra la boca cuando abusan de ti, no es tu familiar.

–          Si tu hermano te roba, pega, humilla… no es tu familiar.

–          Si tu hijo te insulta o te da una paliza cuando no consigue lo que quiere, no es tu familiar.

–          Si tu madre te abandona en la calle porque se arrepiente de la decisión que tomó en su día, no es tu familiar.

–          Si tienes una discapacidad, y como tus padres no lo entienden, te maltratan como si fueras un subnormal, no es tu familiar.

No son familiares. Son delincuentes.
Y como todo delincuente, debe ser denunciado.

Lo primero en estos casos, ante todo, hablarlo con un familiar (entendiendo como familiar a la persona que cuida, protege, quiere, ama, respeta…) o persona y amigo de confianza. Después, automáticamente, salir del hogar. Y por último, por ti y por esas personas que también lo están sufriendo, denunciar.

Porque en estos casos, como en otros, el amor NO es la hostia.

Porque como decía Marlon Brando, “Lo último que siempre queda es la familia”, y si nos encontramos con unos patrones de “familia-delincuente”, mejor que seas inteligente, y al final quedes tú.

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Cuando parece que el recuerdo de un pervertido Sánchez Dragó ha pasado, y ya habíamos vomitado todo lo que debíamos vomitar… la puerta del circo se vuelve a abrir, y descubrimos que un payaso seguía dentro.
Esta vez es el turno de Salvador Sostres, famoso escritor y tertuliano. Estudió un año de periodismo, y abandonó su universidad (UAB) para dedicarse a escribir artículos de opinión y novelas de ficción.

Es conocido por sus columnas en el periódico Avui, y por su blog literario. Aunque seamos claros, saltó a la fama gracias a su paso por Crónicas Marcianas, de la mano de Javier Sardà. Allí vivió uno de sus momentos gloriosos, al menos para mí, que siempre he sentido cierta antipatía por este personaje. Tras llamar “zorrita” a Marta López, ex concursante de Gran Hermano, esta se levantó y, literalmente, le partió la cara.

Habrá hecho mil cosas en su vida. Yo le recuerdo por eso. Así de triste.

Debido a que su escaso talento no le daba de comer, decidió lanzarse a la provocación, escribiendo la “obra” “Hablar español es de pobres”, donde dice, entre otras cosas, que en Barcelona hablar español es de cutres, y que él únicamente habla esa lengua con su criada. Así de claro, así de crudo… como su intelecto.

Pues bien, este personaje vuelve a estar de moda por, según dicen algunos, una salida de tono. Según mi punto de vista, por una mentalidad perturbada y totalmente asquerosa, que roza lo esquizoide.

Todo ocurrió en el programa de Tele Madrid “Alto y Claro”, presentado por Isabel San Sebastián. En un momento del programa, decidieron hacer una pausa publicitaria y ¡sorpresa! las cámaras siguieron grabando.

Isabel San Sebastián pidió consejo sobre un video con el cual hacer el cierre del programa, cuando, sin venir a cuento, Salvador empieza a opinar sobre las jovencitas “de 17 y 18 años, de edad tierna, esa edad donde está la tensión de la carne, ese punto mágico…”.

Isabel le mira con una cara que dice mucho más que las palabras de Salvador.

Es esa típica mirada que se produce cuando vas con tus amigos, y ves pasar a una mujer joven con un hombre mayor, y uno de tus amigos dice: “O es puta, o él la tiene muy grande”. Tú te haces el irritado y dices “Ala tío, ya te vale”, pero sonríes porque es una manera de reconocer que a ti, alguna vez, también se te había pasado por la cabeza.

A todo esto, Isabel le reprende de alguna manera, diciéndole: “Te veo cerca de mi hija y te mato”, a lo que Salvador, en su punto álgido de lucidez pregunta: “¿Qué edad tiene tu hija?”, Isabel responde (con un tono de “a ver por dónde vas”): “23”, a lo que él, haciendo alarde de su inteligencia y de lo mucho que aprendió en ese año de carrera, responde: “¿23? Es muy mayor, demasiado mayor…

Cuando parece que el escándalo ha pasado, se da la siguiente conversación:

–          Salvador: Mejor la típica virginal, limpia, que tiene olor a santidad, parecen lionesas de crema, dulces…

–          Isabel: Cállate que hay niñas…

–          Salvador: De primer rasurado.

–          Isabel: ¡Que te calles! ¡Estás enfermo! Hola chicas, perdonad…

Y es que el plató estaba lleno de niños y niñas de diferentes colegios que habían ido a ver el programa en directo, para (¡¡atención!!) aprender.

No quiero que el lector se haga una falsa imagen de lo sucedido, el tono de Isabel en ningún momento es duro, de mandar respeto y/o silencio… en absoluto. Su actitud, tanto postural como verbal, es totalmente de permisión, como cuando un niño pequeño dice una palabrota, pero decides dejársela pasar, aunque le echas una mirada de “eso no está bien”. Igual.

La cosa no queda ahí.

Isabel pregunta a los niños de qué colegio vienen.
Un grupo de niños viene de Marruecos, ante lo que nuestro payaso de la semana, como no, no puede mantener su boca cerrada, y exclama: “¿De Marruecos? ¿Pero eso es un colegio o una ONG?

La cosa se va poniendo cada vez algo más tensa. Se nota perfectamente en la cara de Isabel que la cosa se empieza a desmadrar, ya no le hace tanta gracia. Pero él sigue.
Esa carne que rebota, que tocas y vuelve a subir, que bonito que es eso. Y ese entusiasmo que te quieren enseñar, porque ya son mayores…”.

En algo estoy de acuerdo con Isabel. Cuando él, indignado (tiene cojones la cosa…) dice: “¿Por qué cuando hablas de esto, las mujeres se imaginan a sus hijas haciéndolo?” a lo que ella responde: “Porque hay depredadores como tú¡Amén!

Pero es que luego va a más, e Isabel, que se ha puesto el traje de digna y beata, pronuncia: “Menos mal que la descendencia y la Humanidad depende de las mujeres, porque si dependiera de vosotros…”. Dos de dos ¡Amén!

Lo que más me enfada, dejando a un lado la parte ética y denunciable de todo esto, es que luego, estos personajes, son los que se ponen el escudo y bandera de “Televisión digna y educativa”, y atacan fervientemente a programas como Sálvame, Gran Hermano, etc.

Ven una teta y se alarman. Escuchan a un pedófilo mental, y lo aplauden.

Está clara la crítica hacia esos programas, ya lo expliqué en el artículo anterior, pero desde luego, DESDE LUEGO, prefiero que mi hijo vea a 2 personas discutir, o mantener relaciones, que a un hombre enfermo, detestable, y tan doloroso para absolutamente todos los sentidos, decir esa serie de tonterías.

¿También van a defender a este personaje?

Para acabar, Salvador reitera: “Tengo razón, si los hombres de la mesa no me dicen nada es que piensan como yo…”. Y yo, desde El Hueco, quiero decirte algo: eres asqueroso. No entiendo como con la edad que tienes, y las tablas que tienes en televisión no tienes vergüenza alguna para soltar tantas tonterías por esa boca que tanto se supone que ha leído.

Eres denigrante, ya no solo para la mujer, también para el propio hombre, para padres, para madres… eres sencillamente asqueroso.
Y el hecho de soltar esa cantidad de sandeces delante de niños y niñas pequeñas, demuestra que además tienes una mentalidad enfermiza que no eres capaz de dominar.

Mi madre diría a esto: “Si lo que vas a decir es menos importante que el silencio, no lo digas”.

Otros dirían a esto: “Más vale callar y pasar por tonto, que hablar y demostrarlo”.

Yo digo a esto: “Eres sencillamente gilipollas”.

———————-

Aquí tenéis el video:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/tertuliano/Telemadrid/realiza/comentarios/sexuales/explicitos/delante/menores/elpepusoc/20101117elpepusoc_1/Tes

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Patricia, con 21 añitos

Mucho hemos hablado sobre la conocida “TeleBasura”.

Hemos apoyado algunas cosas, hemos criticado tantas otras.
Hemos hablado de sus personajes, protagonistas, juguetes rotos, grandes hermanos, triunfitos…

Hoy, una persona que lo ha vivido en primera persona se sube al Hueco Educativo para contestar a mis preguntas, de una manera cercana, cariñosa y sincera. Y sobretodo simpática, muy simpática.

Patricia nació el 22 de junio del año 1980 en Sevilla. Participó en Gran Hermano 3, y su paso por la casa nos dejó ver su lado más temperamental y sentimental.
Su paso por Gran Hermano no dejó indiferente a nadie. Su escarceo amoroso con Kiko, sus continuas peleas con Raquel, su sinceridad y su simpatía la llevaron a la final quedando así en 2º puesto.

Patricia acaba de ser madre de un niño. Desde aquí queremos mandarle un caluroso y afectivo abrazo, darle la enhorabuena, y desearle toda la suerte del mundo en esta nueva etapa.

 

¿Inocencia? ¿en televisión? eso es una Utopia

 

¿Crees que la televisión de hoy en día es un mal ejemplo para los jóvenes?

Pues depende del programa y de la educación que el joven reciba de sus educadores. Cuando una persona tiene unos ideales claros será capaz de decidir que tipo de programación es positiva para si mismo.
¿Por qué crees que hoy en día todos los jóvenes aspiran con salir en la televisión, en Gran Hermano…?

No creo que todos los jovenes aspiren a eso ni mucho menos. Conozco a chavales que estudian sus carreras, sueñan con una beca en el extranjero y tienen objetivos totalmente apartados del papel couché.

¿Crees que la televisión y sus mensajes, han cambiado de hace unos años a ahora? ¿Era antes más inocente?

Por supuesto que si. Pero no solo la Tv, todo en general. Los humanos somos cíclicos y todo lo que creamos por supuesto que también. En este caso creo que la Tv está en constante evolución, y no solo por los programas catalogados como “Basura”.
En cuanto a la inocencia, jajajaja, ¿Inocencia? ¿en Tv? eso es una Utopia.
Está claro que en tu edición de Gran Hermano os presentabais por unos motivos totalmente diferentes a los de ahora ¿Crees que ahora la gente sólo busca dinero y fama?

La mayoria si, aunque no creo que eso sea negativo, ni positivo, mientras las cosas se hagan sin hacerle daño a nadie y con pleno convencimiento, está bien hecho.
¿Crees que el mundo de la televisión es sexista y machista?

Creo que la sociedad en general es sexista y machista, aunque cada vez menos…evolucionamos por suerte.

Opto por otras actividades para los niños antes que la televisión como entretenimiento


¿Qué es lo mejor que te llevas de tu experiencia en el mundo de la televisión?

Gran Hermano por supuesto y mis recuerdos del concurso.

¿Y lo peor?

No haberme retirado antes y dejar que me hicieran tanto daño.
¿Volverías a entrar?

Si volviera a tener 21 añitos y al mirar hacia atrás no hubiera nadie SI, hoy por hoy No, de hecho tuve la oportunidad de ir al reencuentro y no quise.

Sabemos que vas a ser madre en breve, brevísimo ¿te gustaría ver el día de mañana a tu hijo dedicándose a algo relacionado con la televisión?

A mi lo que me gustaría es que mi hijo, hiciera lo que hiera, lo hiciera desde la humildad y la honestidad. Él será libre para decidir su carrera profesional, yo intentaré darle los valores necesarios para que ante todo sea buena persona.

¿Crees que los padres deberían censurar según qué programas a sus hijos?

Por supuesto, es más opto por otras actividades para los niños antes que la Tv como entretenimiento.

¿Crees que la televisión debería educar?

No la Tv en general, pero si algún programa en particular, es más, existen programas educativos.
¿Qué le dirías a todos esos jóvenes que creen que la televisión es una forma rápida de ganar dinero y encontrar trabajo?

Que lo que rapido se consigue rapido se acaba.
¿Qué valores crees que enseña la televisión de hoy en día?

En canales generalistas practicamente ninguno.
¿Qué cambiarías de la televisión?

Más que cambiar sí que impondría respeto y limites, que cada vez hay menos.

 

De nuevo Patricia, muchísimas gracias por tu tiempo e ilusión.
Un abrazo enorme, para ti y para el bebé.

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En defensa de la Esteban

Cada vez que me preguntan qué es lo mejor de mi trabajo, respondo lo mismo: “Aprender”. Ya no sólo del gran equipo de profesionales con el que cuento, si no de los propios niños.

Sus razonamientos, sus formas de interpretar las cosas, su inteligencia, picardía, sensibilidad, sentido del humor…
Parece mentira, pero en todos estos años que he trabajado con ellos, lo que más he aprendido ha sido a desdramatizar. Quitar hierro, bajar el peso de los problemas, aumentar el sentido del humor. Cada vez que he tenido un problema rondando por mi cabeza, una charla con ellos te hace abrir ventanas y puertas, quitar el polvo de tu cabeza, poner flores, y encender la radio.

El otro día se dio una situación digna de analizar.
Estábamos en el aula un grupo de 5 niños y yo. Cada vez que han hecho un gran esfuerzo, un gran trabajo, y están más cansados de lo normal, les dejo hablar, entre todos. Expresar qué piensan de las cosas, cómo las ven, qué opinan de los problemas de los otros…

La situación se dio cuando le dije a uno de ellos que si no le gustaba estudiar, ni trabajar, no podría dedicarse a nada en su vida. En resumidas cuentas, el aire no da de comer. Su respuesta fue tajante: “Puedo vivir del cuento, como Belén Esteban”.

Primero, sorpresa ¿Por qué un niño de 9 años sabía quién era Belén Esteban?
Luego, raciocinio; todo el mundo habla de ella, y en los ránkings Belén es más famosa que los reyes de España. Los niños tienen orejas, es normal.
Luego, disparo. Uno de ellos afirma: “O si marido Fran”.

–          ¿Conocéis a su marido Fran?

–          ¡¡Claro!!

Entonces, no sé aún si movido por una fuerza educativa, o un poder morboso, quise meterme entre esas opiniones, entre esos ojos inocentes y sinceros.

–          ¿De qué conocéis a Belén Esteban?

–          De la televisión.

–          Es la princesa del pueblo.

–          Es la madre de Andreíta.

–          ¿Y por qué es famosa?

–          Porque habla mal de la gente.

–          Y dice mentiras.

–          Y porque dice “¿Me entiendes?”

–          Y también dice “Cómete el pollo, coño”.

–          ¿Y por qué la veis?

–          Porque mi madre lo ve y me deja verlo.

¡¡Bang!!

A muchos de vosotros ya os he comunicado mi idea de hacerlo, y la mayoría me habéis dicho “¿Estás loco? ¡Te van a comer!”, pero la mayoría ya me conocéis, y si me pongo tontorrón con algo, lo hago: Voy a defender a Belén Esteban.

Muchos de vosotros, los más sensacionalistas y rosas (no es una crítica, en absoluto) os quedaréis con la idea de “Óskar defiende a Belén Esteban”. Os pido, sin embargo, que veáis más allá de ello. Defiendo todo lo que conlleva el personaje Belén Esteban, ese tipo de televisión, de canales, de circos, de mentiras…

En algo tenemos que estar de acuerdo, Belén Esteban vende. Y si algo vende, como comercio o empresa ¿por qué lo vas a quitar? ¡Todo lo contrario! ¡Adelante, mi cartera va a engordar unos quilitos.
Imagina que tienes una tienda de telefonía, y gracias a un dependiente, suben las ventas más de un 60%. Y no es casual, cada mes la venta sube, no tiene límite.
Un día escuchas que su lenguaje quizá no es el más apropiado, no da un buen ejemplo al resto de trabajadores, que aún así, tienen una formación para saber estar frente al público.
Sopesa la balanza ¿lo echarías de patitas a la calle? ¡No contestes tan rápido! Piénsatelo…

La parte más crítica de este sector tiene razón. Belén Esteban (repito, donde lean “Belén Esteban”, lean “Gran Hermano”, “Sálvame”…) no da un buen ejemplo, no educa, no trasmite valores… totalmente cierto. Pero ¿por qué tendría que hacerlo? ¿Por qué esa manía de quitar peso educativo a padres y centros especializados, y dárselo a sectores del ocio (que no siempre del “ocio e información”) como la televisión o los videojuegos?

Hace unos días, Jorge Javier atinaba diciendo lo siguiente: “Yo no tengo hijos porque no me veo capaz de educarlos ¿por qué tendría que educar a los hijos de otros?” Y tengo que admitir que estoy totalmente de acuerdo con él.
Muchos diréis: “Porque tu programa lo ve gente de todo tipo, y deberías pensar en ello”.  Veámoslo de otra manera. Para que el niño esté sentado frente a “Sálvame” y Belén Esteban, tienen que darse los siguientes pasos:

1.       El niño tiene que tener autoridad para coger el mando y elegir qué quiere ver.

2.       El niño puede ver un programa donde se dicen palabrotas, se habla de sexo, y se ponen  a parir unos a otros.

3.       El niño está sentado viendo los discursos de Belén Esteban y diferentes miembros del circo.

Mi pregunta, es obvia: ¿En ninguno de estos pasos hay ahí un padre para decirle “No”?

Otros dirán: “La televisión es de todos, y todos deberíamos tener una televisión de calidad para todos”. Ante esto, desgraciadamente, no se puede hacer nada, primero, porque Tele5 es un canal privado, segundo, porque para gustos colores.

En cuanto a la televisión de calidad, fácil y rápido. La televisión de mi habitación no tiene una buena señal de TDT (me da igual, ya que se pasa el 90% del tiempo apagada), y aún así alcanzo a ver 38 canales. Sabéis dónde voy ¿verdad? Si no quieres ver a Belén Esteban, tienes un mínimo de 37 opciones más.

Eso sin contar otros medios. Cada vez que mi sobrino viene a casa, me pide “hacer un cine”. El proceso es sencillo, cogemos algo de comer,  bajamos las persianas, nos sentamos en mi cama con una manta, encendemos el ordenador a internet conectado, y en menos de 10 minutos estamos viendo dibujos educativos, documentales enriquecedores… ¿Aprende? ¡Muchísimo! ¿La televisión? ¡Sigue apagada!

Obviamente no estoy a favor del tipo de mensajes y educación que emiten estos tipos de personajes y programas ¡¡En absoluto!! Y nunca me cansaré de decirlo. Pero lo que sí crítico es la falta de responsabilidad de muchísimos padres a la hora de tratar el tema del tiempo libre y/o descanso de sus hijos.
Por supuesto que es más sencillo tener al niño delante de la televisión quieto, sin hacer ruido, sin molestar… antes que sentarte a charlar, educar, jugar, comprender… Pero eso no es culpa de Belén Esteban.

Claro que es más fácil, cuando viene alterado del colegio, tenerlo esa horita de merienda frente a la televisión, haciendo zapping, mientras tú te preparas para la batalla de los deberes… pero es que eso, amigos, tampoco es culpa de Belén Esteban.

La propia Belén lo dice claramente: “No soy ejemplo para nadie, y nunca dejo que mi hija, ni familiares pequeños, vean programas de este tipo, salga yo o no”.

Aprovechemos esos momentos con nuestros pequeños para enriquecer y educar. Hay mil métodos y medios más eficaces que la parrilla televisiva. Dibujos, DVD’s, fichas, juegos, juguetes, lecturas, cd’s… Preocupémonos más de lo que hacemos con nuestros hijos, y menos de lo que la tele hace con ellos.

¡Coge el mando y apaga!
¡Educa y gana!

Si no tienes idea de cómo hacerlo, hay mil centros y miles de profesionales que pueden ayudar, asesorar, acompañar…

¿Estaría bien que fuéramos al dentista de nuestros hijos y le dijéramos que por qué razón no da besos y cariños a nuestros hijos? ¿Por qué no les educa? Por supuesto que no, porque su trabajo es arreglar los problemas bucodentales de los más pequeños.

¿Por qué, entonces, lo hacemos con Belén Esteban? Su trabajo consiste en entretener y dar espectáculo a según qué tipo de audiencia. Punto. Ni tiene que educar, ni tiene que dar abracitos a los niños.

Se pueden cuestionar muchísimas cosas de este personaje, repito, totalmente de acuerdo, pero por favor, ya la han hecho “Princesa del Pueblo”, no la hagamos, además “Madre de España”.

–          Mi madre dice que es la que más morro le ha echado a un polvo.

–          ¿Y tú sabes qué quiere decir eso?

–          Sí, que tiene la boca sucia ¿no?

–          Más o menos…

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