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Archive for 29 diciembre 2012

S.O.S: Mi ex.

Es viernes. Hace frío. Llego a casa después de mi jornada laboral y me tiro en el sofá, manta y café en mano, para hacer el zapping de cada viernes.

Es entonces cuando llegan las visitas, inesperadas, de sorpresa, pero siempre agradecidas. Es una amiga, que se sienta en el sofá como si estuviera en su casa, reclamando una noche de borrachera y risas.

Me dispongo a contestarle, a cambiar ese plan para otro día, ya que, si soy fiel a algo, es a mi manta, mi café, y mi almohada. Entonces suena el teléfono, contesto:

–          ¡Buenas! – tono divertido – Sí… Vale… ¿Estás bien? … Oye tengo que dejarte, ahora mismo estoy muy ocupado. Yo te llamo. Hasta luego.

Entonces me tiro en el sofá, dispuesto a mantener una conversación animada con mi amiga, cuando ella me dice:

–          ¿Quién era?

–          Mi ex – contesto yo, con el mismo poco interés con el que hacía zapping.

–          ¿Tu ex? ¿Quieres que hablemos de ello? – me dice ella.

–          ¿De qué? ¿De mi ex? ¿Por qué? Prefiero hablar de la reproducción de los cangrejos de arena blanca – digo, mientras doy otro sorbo a mi cada vez más frío café.

–          ¿No te afecta? – pregunta ella, sorprendida.

–          ¿Por qué me iba a afectar? Nos llevamos bien, somos colegas, pero no me apetece hablar ahora.

–          Si me llamara a mí mi ex novio me moriría – dice ella, con su dramatismo tan divertido.

–          Pero si tienes novio ¿qué tiene que ver tu ex? – pregunto yo.

–          No sé, es un ex, esas cosas siempre quedan ¿no? – dice ella.

–          Ostras… ¡Estás fatal! ¡Me cambio en 5 minutos!

Se ha sabido ya que varios estudios han confirmado lo que, si te paras a pensar, es más que obvio: sólo el 17% de los españoles acabará casado con la primera pareja que encontró a lo largo de su vida.

Es decir, que la mayoría de nosotros, mortales, pasamos por diferentes relaciones antes de dar en el clavo. Esto trae una idea que muchas veces trae pánico, vértigo, o dolor de cabeza: los ex.

Llega un gran momento en la vida de las personas, y de sus corazones, en las que las ex parejas llaman, toman el contacto, aparecen como por arte de magia. Y, fuera bromas, éste es un hecho que a más del 65% de las personas que acuden al psicólogo les causa fatiga, estrés o depresión.

Llaman para ver cómo estamos, para saber de esa persona que quedó atrás, para acercarse por cualquier motivo, o por simple curiosidad, por volver, para sentirse mejor… pero llaman.

El problema viene cuando, muchas veces, esas llamadas provocan en la otra persona una sensación de recuperar lo perdido, de volver a conseguir esa feliz perdida que creen que nunca más volverán a recuperar; pero, en la mayoría de los casos no suele llamar por ese motivo, aunque te empeñes en creer que sí. Lo peor de estos momentos es el machaque y desgaste psicológico y emocional al que te expones, sobre todo en los momentos inmediatamente posteriores a la ruptura.

Muchos dudan ante estas llamadas, se sienten incómodos, y, aunque las esperan con ansia, se preguntan lo mismo constantemente: ‘¿qué le digo si me llama?’

Es importante, ante estas situaciones, que ante todo te mentalices y reconozcas que si esa relación no funcionó, fue por algo.

Recuerda los pasos a seguir:

1. Frío e indiferente, pero de buen humor.
2. La llamada debe ser lo más corta posible.
3. No dar ni pedir ningún tipo de información.

Y… por supuesto… NO LLAMAS.

Muchas veces la persona que ha sido abandonada espera con ansia esa llamada, esperando que el milagro ocurra, momento en el que pone todo el poder de felicidad y recuperación en esa otra persona, y no en uno mismo. Suele ocurrir con personas dependientes, personas que se han sentido traicionadas y que han crecido en ambientes donde la autoestima no se ha visto reforzada, y no se ha trabajado la autonomía personal.

Es aquí donde se produce la dicotomía en esa persona, esperando: por un lado cree que todo acabará cuando su ex pareja retome el contacto con ella, ya que se dará cuenta del error cometido, y todo volverá a su normalidad. Sigue pensando, engañada, que lo suyo es amor real, que nunca ha sido una persona tan enamorada, entregada, sincera, y que, si hace falta, aprenderá de los errores cometidos.

Sin embargo, en el fondo, lo que ocurre es que esta persona no necesita a su ex pareja, necesita curar ese sentimiento de abandono, de soledad, que le ha causado la ruptura. Es aquí donde se produce el futuro-peligro, que es cuando esta persona conocerá a otra que le dará atención, y se creerá de nueva enamorada, cuando, repetimos, lo único que necesita es una pareja con rol de padre que le proteja y le cuide.

El que ha vivido una llamada de su ex lo sabe de sobra. Para todos los demás, los que esperáis ansiosos ver el número de vuestra ex pareja en el móvil, es conveniente que sepáis que estas llamadas NO SON POSITIVAS. No significan que se interese por vosotros, que os siga amando, que sienta un gran arrepentimiento de haberos dejado, sino más bien todo lo contrario.

En la gran mayoría de los casos esconden una necesidad de control, de saber si su ex pareja sigue disponible.

Debido a esto, es importante tener claro que, a no ser que insista y diga, con todas las letras, ‘quiero volver’, esa llamada no significará absolutamente nada. Sí, es posible que tenga interés en saber de ti, que quiera mantener cierta amistad, pero… en este caso, ¿tú quieres mantener dicha amistad? Porque si es así, no es necesaria ninguna frase de ningún tipo: basta con descolgar el móvil y hablar hasta que tú quieras. Pero lamentablemente, en la mayoría de casos, el amor se disfraza de una falsa amistad: irás de amigo o amiga, cuando realmente quieres volver a ser pareja.

Por eso es conveniente cortar con la llamada lo antes posible, ya que cualquier flujo de información, por pequeño que sea, puede doler y desestabilizarte, hasta un punto que ni sospechas. Por ejemplo, imagina que te cuenta que está muy feliz porque ha encontrado a una nueva pareja… esto es, precisamente, lo que hay que evitar. Por eso la llamada debe durar lo menos posible.

Las personas que sufren por algo deben huir de la fuente que produce el dolor, pero deben ASIMILAR ese dolor en su fuero interno, en sus momentos de intimidad y soledad, recordando cuando sea necesario su problema, en lugar de parchear de forma compulsiva cada uno de esos momentos, cubriéndolos con amigos y actividades, porque eso sólo lleva a posponer y postergar el dolor.

Cuando te aísles correctamente del dolor, y tengas el espacio y los recursos suficientes para asimilarlo, podremos superar la ruptura. Sin embargo, si haces caso de llamadas que sólo te sitúan en la brecha del dolor, estarás recibiéndolo de forma constante, y no habrá manera de ‘digerirlo’ poco a poco.

Estos contacto no pueden producirse únicamente por teléfono, hay miles de lugares y ocasiones donde puede ocurrir; en un bar, en una red social, por la calle, el cine…

Es muy importante que recordemos que nosotros somos los protagonistas de nuestro dolor, y no podemos hacerle culpable a otra persona; por lo tanto, si este encuentro se produjera, intenta mantenerte natural, serena, y, sobretodo, educada.

Evita los topicazos típicos de convertirte en una persona fría y distante, o evita hacerte la interesante y la persona más ocupada del mundo. Esto creará una pantalla que quizá tu ex pareja se puede creer, pero luego, en el fondo, tú sabrás la verdad, y volverás a tu lucha interna.

Recuerda que el tiempo es esencial, dátelo, permítete llorar, expresar esa pena y esa sensación de abandono que sientes, y maneja tus emociones de una manera sana y estable.

Recuerda, ante todo, que todos tenemos una ex pareja, pero todos somos ex pareja de alguien. Evita, entonces, esas llamadas, mensajes, señales… Recuerda que para ti puede ser un juego, una manera de recibir información, de mover arenas movedizas… pero quizá esa otra persona lo vive de una manera diferente, más dolorosa.

Y, desde luego, si formas parte de ese mínimo porcentaje que sigue manteniendo a su pareja inicial, espero no haberte metido miedo.

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