Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘salud’

Juntar los labios con los de otra persona es más que una señal de afecto: este gesto, que genera placer y beneficios casi infinitos, puede considerarse una de las medicinas más completas. Un beso apasionado puede producir tanto goce y felicidad como una noche de buen sexo.

Una mirada, dos rostros que se acercan, cada vez más… dos mejillas que se rozan, un pequeño giro y… y dos labios temblorosos, que ya sólo quieren ser uno… y sentirse, y fundirse, y saborearse… y que con apenas unos centímetros de piel logran estremecer el cuerpo entero. Es el beso, el rey de la seducción, el as de ese juego psicológico que hacemos nuestro cuando queremos despertar el deseo en los demás, atraer su atención, mostrarnos interesantes y, por encima de todo, agradar. La finalidad de la seducción no es otra que establecer una relación con aquel a quien se quiere conquistar; es una invitación, el permiso para que se produzca un acercamiento. Y está claro: en ese apasionante toma y daca, el beso se erige con todos los honores.

Pero el beso va más allá de seducir… El beso no solo es una muestra de cariño, es también un remedio natural, gratuito y al alcance de tus labios. Tras varias investigaciones se ha demostrado que los besos son terapéuticos.

Denise Knowles nos comenta: “Es fácil que las parejas se olviden de besarse, pero es una manera muy valiosa de compartir intimidad. Siempre nos hacen hincapié en tener buenas relaciones sexuales, pero mucha gente se olvida de que un beso es una manera fácil de mantener el contacto. Un buen beso da tanto placer y bienestar como el buen sexo, pero el beso es más fácil porque lo podemos disfrutar en la intimidad y en público”

En la relación de pareja son muy valiosos, es un pilar de la relación sexual, de la complicidad, aumentan el vínculo y la confianza y seguridad en la pareja.

Dentro de todas las modalidades de besos existentes, los que mayor beneficio aportan son los recibidos con gran excitación y emoción, debido a la segregación de hormonas que producen en la sangre, estimulan la liberación de adrenalina, que aumenta y potencia la energía física y mental, la tensión arterial, el nivel de glucosa en sangre y aumenta el ritmo cardiaco.

Cuando nos besamos utilizamos más de 100 músculos lo que disminuye la formación de arrugas en la piel, mejora sensiblemente y estimula su regeneración.

Está demostrado que las personas que reciben y dan a menudo besos apasionados tienen menor probabilidad de sufrir alexitimia, depresión y  trastornos del estado de ánimo en general.

Además el beso estimula la secreción de hormonas que actúan como analgésicos y que fortalecen nuestras defensas inmunológicas. En enfermos es recomendable porque ayudará a su pronta recuperación y en sanos porque mejorara su calidad de vida.

Una hormona importantísima en el enamoramiento, el orgasmo y asociada a las muestras de cariño es la oxitócica que aumenta su porcentaje en sangre paralelamente al contacto físico. También las endorfinas (opiáceos naturales del ser humano) juegan un papel fundamental, hace que nos sintamos mejor al disminuir la angustia, el estrés y la tristeza.

Pero, ¿cómo saber si estoy besando al príncipe azul o si me encuentro ante una ‘rana’? Hay estudios científicos que apuntan a algo más que la intuición para saber si tenemos ante nuestros labios la boca correcta. La “química”, pues, existe: la neurocientífica Wendy Hill, investigadora del Lafayette College de Pensilvania, asegura que en la saliva de ese momento podemos encontrar sustancias que serán de gran ayuda para evaluar si la pareja que estamos besando es la idónea. Según Hill, si nos encontramos ante nuestro ‘príncipe de cuento’, se reducen los niveles de cortisol y la hormona del estrés.

Por todos estos motivos… besa.

Anuncios

Read Full Post »

Muchas veces nos preguntamos por qué se quiere tanto a una mascota, pero las personas que han experimentado en primera persona la convivencia con un animal, seguro están de acuerdo con lo que leeréis a continuación.

Los animales de compañía están considerados como una medicina preventiva. Su cuidado y el afecto hacia ellos promueven la salud y prolongan la vida. Numerosos estudios han demostrado, por ejemplo, que cuando los acariciamos la tensión arterial se reduce, además de producir efectos relajantes en nuestro organismo. Y es que, sin duda, ellos son un verdadero antídoto contra el estrés y una fuente inagotable de amor y compañía.

Estos son algunos de los beneficios que aporta la convivencia con una mascota.

Disminuyen el sentimiento de soledad: su presencia constante hace que las personas se sientan más confiadas, seguras y protegidas. Su compañía también estimula el contacto físico y la comunicación; casi todos los dueños le hablan a su mascota y la conversación resulta más relajante debido a una sencilla razón: los animales no juzgan a las personas.

Incrementan la autoestima: los cuidados y atenciones que demandan las mascotas reducen los tiempos de ocio, hacen que la persona se sienta útil y generan una estrecha relación entre humano y animal, en la que ambos intercambian cariño y emociones. Son una constante fuente de motivación para su dueño.

Los niños aprenden: la convivencia con las mascotas contribuye a que los niños aprendan valores positivos como el respeto hacia los animales y la vida, la amistad y el amor, crea sentido de responsabilidad y promueve la comunicación entre padres e hijos. Las mascotas pueden enseñar a los niños a amar. Una mascota desarrolla en el niño la sensación de ser siempre aceptado y querido.

Mejoran el humor: ellas son una fuente de alegría y diversión para toda la familia, y con su compañía nos enseñan a disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

Estimulan el contacto social: tener una mascota es una buena manera de establecer contactos sociales más positivos, conociendo a otras personas con quienes compartir anécdotas y experiencias sobre ella, ampliando así el círculo de amistades.

Ayudan a estar en forma: los perros necesitan caminar y hacer ejercicio diariamente. Compartir con la mascota y disfrutar de esta actividad hace que tanto ella como su dueño se mantengan saludables.

Favorecen la recuperación de las enfermedades: se ha demostrado que aquellas personas que poseen mascotas se recuperan más rápido de enfermedades como infartos y de cirugías, que aquellas que no las poseen.

Apoyan a personas discapacitadas: particularmente los perros, pueden convertirse en los ojos, los oídos y las piernas de muchas personas que padecen ciertos impedimentos físicos.

Nos hacen más humanos: los cuidados y el amor hacia los animales nos hacen demostrar mayor empatía y actitudes positivas hacia ellos, y así aprendemos a actuar de la misma manera con las personas.

Liberan el estrés: los estudios llevados a cabo sobre personas que poseen mascotas y otras que no tienen, muestran que el primer grupo tiene estados de ánimo más altos y periodos menores de depresión.

Mamá, mamá, quiero un perrito…

Read Full Post »

SaludO eso es lo que debe pensar la mayoría de los lectores, ya que entre todos los votos (¡más de cien!) el 36% de ellos ha elegido que la salud es lo que más importa en esta vida (en sus vidas). Detrás le sigue, con un 29%, el trabajo, quizá la crisis ha hecho que nuestra preocupación por el trabajo sea mayor que antes, o como mínimo que lo tengamos más en cuenta.

Seguido por empate (14%) le sigue el amor y la amistad. Cualquier romántico novelista se echaría las manos a la cabeza al ver su inspiración colgada en un tercero y cuarto puesto.

Con un tímido 7% se coloca la opción “Otros”, donde los lectores han elegido factores tales como el sexo, el respeto al medio ambiente o la familia, entre otros.

Y por último se sitúa con un rotundo 0% la economía. Y es que quizá ya empezamos a estar un poco hartos de que nos hablen de la situación económica mundial en la televisión, periódico, radio… a todas horas, cada día. Sabemos que vivimos un tiempo de crisis, señores políticos, seguramente ustedes no lo están notando, pero desde luego nosotros sí. Quizá por eso es necesario dejar de pensar tanto en la crisis, y empezar a dedicar más tiempo al trabajo, al amor, a las amistades o, porque no, al sexo. La crisis seguirá, seguro, pero al menos la afrontaremos con una sonrisa.

🙂

Read Full Post »

Santa Envidia

Santa Envidia

La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir enormemente a muchas personas, tanto a los propios envidiosos como a sus víctimas. Puede ser explícita y transparente, o formar parte de la psicodinámica de algunos síntomas neuróticos. En cualquier caso, la envidia es un sentimiento de frustración insoportable ante algún bien de otra persona, a la que por ello se desea inconscientemente dañar. ¿Por qué?

El envidioso es un insatisfecho (ya sea por inmadurez, represión, frustración, etc.) que, a menudo, no sabe que lo es. Por ello siente consciente o inconscientemente mucho rencor contra las personas que poseen algo (belleza, dinero, sexo, éxito, poder, libertad, amor, personalidad, experiencia, felicidad, etc.) que él también desea pero no puede o no quiere desarrollar.

Así, en vez de aceptar sus carencias o percatarse de sus deseos y facultades y darles curso, el envidioso odia y desearía destruir a toda persona que, como un espejo, le recuerda su privación. La envidia es, en otras palabras, la rabia vengadora del impotente que, en vez de luchar por sus anhelos, prefiere eliminar la competencia. Por eso la envidia es una defensa típica de las personas más débiles, acomplejadas o fracasadas.

Dicho sentimiento forma parte también de ese rasgo humano, el narcisismo, desde el que el sujeto experimenta un ansia infatigable de destacar, ser el centro de atención, ganar, quedar por encima, ser el “más” y el “mejor” en toda circunstancia. Debido a ello, muchas personas se sienten continuamente amenazadas y angustiadas por los éxitos, la vida y la felicidad de los demás, y viven en perpetua competencia contra todo el mundo, atormentadas sin descanso por la envidia. No es ya sólo que los demás tengan cosas que ellas desean: ¡es que las desean precisamente porque los demás las tienen! Es decir, para no sentirse menos o “quedarse atrás”. Este sufrimiento condiciona su personalidad, su estilo de vida y su felicidad.

Las formas de expresión de la envidia son muy numerosas: críticas, ofensas, dominación, rechazo, difamación, agresiones, rivalidad, venganzas… A escala individual, la envidia suele formar parte de muchos trastornos psicológicos y de personalidad (p.ej., algunas ansiedades, trastornos obsesivos, depresión, agresividad, falta de autoestima…). En las relaciones personales y de pareja, está involucrada en muchos conflictos y rupturas. En lo social y político, su influencia es inmensa. Por ejemplo, la envidia del poder sexual, emocional y procreador de las mujeres alimenta el machismo. La envidia de la fuerza y libertad del varón refuerza el feminismo. La envidia de los pobres y resentidos estimula sus violentas revoluciones e igualitarismos. La envidia de los poderosos fomenta sus luchas intestinas. La envidia de los narcisistas y codiciosos nutre los concursos millonarios de televisión y sus audiencias. La mutua envidia de las mujeres robustece el colosal negocio de la belleza y la moda, así como la de los hombres excita su frenética competitividad. La envidia sexual es el combustible del morbo y la prensa rosa. Las envidias económicas desenfrenan el motor consumista… Etcétera.

No hay que confundir la envidia con los celos, que son sentimientos muy distintos. La envidia nace de las carencias del sujeto, que quiere destruir al objeto-espejo. Los celos, en cambio, nacen del miedo a perder el afecto de la persona amada, a la que se quiere conservar. No obstante, ambos sentimientos pueden ir juntos. Por ejemplo, cuando una persona ataca a su pareja infiel y al (o la) amante de ésta diciendo que lo hace por “celos”, a menudo una gran parte de su rabia procede también de su envidia inconsciente, ya que el despechado/a deseaba secretamente ser infiel sin atreverse a ello, mientras que sus engañadores se le adelantaron. Por eso ahora se siente herido/a y humillado/a en su orgullo.

En suma, cuanto más débil, insatisfecha o narcisista es una persona, tanto más envidiará a la gente que posea lo que a ella le falta. La envidia sólo se cura concienciando y resolviendo las propias carencias y facultades, a través de un proceso de crecimiento emocional. La persona madura no envidia a nadie.

Read Full Post »