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Posts Tagged ‘igualdad’

Había una vez una princesa muy feliz. Su padre, el rey Andrés, y su madre, la reina Elena, siempre la habían querido mucho.  La vida de la princesa Ana transcurría alegremente en palacio. Le encantaban los animales, y siempre que había visto a alguno abandonado lo había acogido, cuidado… y sobretodo querido.

Entre esos había uno, su favorito…

¡Croak! ¡Croak!

Efectivamente! Era una ranita que vivía en el estanque.

Como la princesa era muy aficionada a los cuentos, solía sentarse en el estanque a leer sus favoritos a su ranita y sus pececitos. Ella siempre había creído que sus animalitos la entendían.

Con el tiempo Ana creció, y se convirtió en una princesita. Su padre, llegado el momento, le dijo que tenía que empezar a buscar a algún príncipe con el que casarse, y así poder reinar el día de mañana. Ana escuchaba a su padre, pero no sabía por qué sus palabras le hacían sentir tan triste. Cada día, miles de apuestos príncipes se presentaban ante ella para pedir su mano. Ana, lejos de sentirse alagada solo podía llorar y sentirse aún más triste. Entonces en esos momentos solía ir al estanque a hablar con su ranita.

– No te preocupes – le decía su ranita – el día de mañana encontrarás un príncipe que te querrá y cuidará mucho.

Ana seguía desconsolada porque en realidad ella no quería casarse con ningún príncipe. Pasaron los meses, y Ana cada día estaba más triste, hasta que un día le dijo a su ranita:

– Mira ranita… yo no me quiero casar con ningún príncipe, si me tuviera que casar con alguien, me casaría contigo

– Me alegra mucho lo que dices –dijo la ranita- en tus manos está que lo hagas realidad. Podrías empezar dándome un besito.

Ana se acercó a la ranita, y muy tiernamente la besó. Al momento, la ranita se convirtió en una bella y hermosa joven.

Por primera vez, y tras mucho tiempo de tristeza, Ana empezaba a sonreír. Cogidas de la mano, fueron a hablar con los reyes. Ambos se sorprendieron mucho, pero el rey Andrés, al ver la cara y los ojos de felicidad de su hija, tomó una decisión:

– A partir de mañana, las leyes cambian, todos en este reino podrán elegir libremente con quién casarse.

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Mamá y Papá estaban mirando la televisión cuando Mamá dijo: “Estoy cansada, es tarde, me voy a la cama”. Fue a la cocina a preparar los bocadillos para el día siguiente. Puso en remojo los recipientes de las palomitas, sacó la carne del congelador para la cena del día siguiente, comprobó si quedaban cereales para la mañana siguiente, llenó el azucarero, puso las cucharillas y los cuencos del desayuno en la mesa y dejó preparada la cafetera. Puso la ropa húmeda en la secadora y la sucia en la lavadora, planchó una camisa y cosió un botón, recogió los juguetes, puso a cargar el teléfono y guardó la guía telefónica. Regó las plantas, ató la bolsa de basura y tendió una toalla. Bostezó, se desperezó y se fue al dormitorio.

Se paró un momento para escribir una nota a la maestra, contó el dinero para la excursión y cogió un libro que estaba debajo de la silla. Firmó una felicitación para un amigo y escribió la dirección en el sobre, escribió una nota para el charcutero y colocó todo junto a su bolso.

Mamá a continuación se lavó la cara con las toallitas, se puso crema anti-arrugas, se lavó los dientes y las uñas. Papá gritó: “Pensaba que te ibas a la cama”. “Estoy yendo”, dijo ella. Puso un poco de agua en el bebedero del perro y sacó el gato al balcón, cerró la puerta con llave y apagó la luz de la entrada. Dió una ojeada a los niños, les apagó las luces y la televisión, recogió una camiseta, tiró los calcetines a la cesta de la ropa y habló con uno de ellos que estaba todavía haciendo los deberes. En su habitación puso el despertador.

Preparó la ropa para el día siguiente, ordenó mínimamente el zapatero. Añadió tres cosas a las seis de la lista de las cosas urgentes y visualizó el alcanzar de sus propios objetivos. En ese momento, Papá apagó la televisión y anunció: “Me voy a la cama”. Y lo hizo, sin otros pensamientos.

Modo irónico ON.
¿Nada extraordinario? ¿Os preguntáis por qué las mujeres viven más tiempo? Porque están hechas para los largos recorridos (y no se pueden morir antes, tienen demasiadas cosas que hacer…).
Modo irónico OFF.


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